Blog de consulta - Dr Massa

Temas varios para consulta

RESILIENCIA II

El tema de la resiliencia es de interés médico, psicológico, educativo e incluso epidemiológico, de ahí que algunas veces se le haya asociado con  la salud mental en términos de  ausencia de psicopatologías. Pero evidentemente es mucho más acertado pensar en la resiliencia desde un punto de vista positivo y poner el acento en que la posibilidad de recuperarse tras vivir experiencias traumáticas o dolorosas constituye un factor de protección contra el desarrollo de trastornos mentales y el riesgo de cometer suicidio o de intentarlo. Es importante recalcar que la resiliencia no tiene que ver con ser inmune al sufrimiento o insensible al dolor, sino con volver a alcanzar cierto grado de bienestar después de vivir situaciones adversas, e incluso con la posibilidad de madurar, desarrollarse o volverse mejor persona luego de atravesar condiciones extremadamente penosas. La resiliencia tampoco se limita a algunos de sus componentes, como buen manejo del estrés, buen control mental o adaptabilidad, sino, más bien, con los siguientes aspectos propios del concepto: Habilidad para obtener resultados positivos en situaciones de alto riesgo Habilidad para funcionar competentemente en situaciones de estrés crónico o agudo Habilidad para recuperarse del trauma   La próxima semana veremos las características específicas cuya presencia o falta indican la capacidad de resiliencia de una persona, así como las distintas formas de entenderla: como un estado, una condición o una práctica. EOGHAN BRIDGE....

RESILIENCIA I

Lo que hemos visto acerca de las emociones positivas es en realidad un preámbulo para introducirnos en el tema de la resiliencia, es decir, de la capacidad que tenemos los humanos, algunas veces no desarrollada, de adaptarnos a los eventos estresantes o traumáticos, sin que exista el riesgo de recaer en el grado de angustia o estrés alcanzado en el momento del evento desafortunado o de desarrollar una patología como el estrés postraumático. El término resiliencia se empleó originalmente en ingeniería para referirse a la propiedad que tienen algunos materiales de retomar su forma original después de que han sido deformados, o bien, a la resistencia que esos materiales presentan ante golpes o choques bruscos. La imagen resulta  claramente afortunada para aplicarla a las personas que se recuperan de grandes sufrimientos, condiciones traumáticas, privaciones significativas, amenazas serias o estrés excesivo. Esa capacidad sorprendente es resultado no tanto de un rasgo de personalidad como  de un proceso en el que intervienen factores genéticos, bioquímicos e individuales, familiares y comunitarios. En la siguiente entrega hablaremos de las características psicológicas de la resiliencia.     JASON deCAIRES TAYLOR. Vicisitudes (escultura bajo el...

LAS EMOCIONES POSITIVAS V

El humor es una reacción emocional positiva a las burlas, las bromas, los chistes, los gestos o juegos de palabras que resultan incongruentes, que tienen un doble sentido o que carecen de él y, por lo mismo, nos producen una diversión que puede ir de la sonrisa a la carcajada y de la gracia al regocijo. Reaccionar con humor es esencial para fortalecer las relaciones afectivas y sociales, para reducir la tensión, disminuir o evitar el aburrimiento, aliviar hasta cierto grado el dolor, etc. Pero quizá su principal beneficio radica en que, sin proponérselo, la reacción humorística es una forma de ejercitar la capacidad de ver las cosas desde diferentes perspectivas, es decir, de experimentar a través del humor la existencia de alternativas para diferentes situaciones, incluidas las que más trabajo nos cuesta enfrentar. Es cierto que para estar de buen humor no basta con quererlo, pero sí depende de nosotros darnos la oportunidad de encontrar formas de reírnos, incluso de nosotros mismos, como una manera de llegar a entender mejor lo que nos parece absurdo de nuestra vida cotidiana. DIEGO GIACOMETTI. Gato maître...

LAS EMOCIONES POSITIVAS IV

En el campo de la investigación neurocientífica, pero también en la práctica clínica de la psicología y la psiquiatría, se hace cada vez más evidente que las emociones positivas estimulan y enriquecen el repertorio de ideas y de acciones, es decir,  amplían las posibles respuestas físicas, intelectuales y psicológicas  de una persona en una situación dada.  La alegría, por ejemplo, induce al juego, fortalece la curiosidad y la creatividad e invita a soltarse de ataduras; la satisfacción revalúa las circunstancias actuales de la persona y enriquece la autoimagen; el interés hace surgir la curiosidad y la necesidad de investigar y adquirir nueva información o tener nuevas experiencias que enriquecen a la persona; el orgullo induce a compartir con otros los logros alcanzados, y el amor, que es quizá una amalgama de las distintas emociones positivas, sobre todo cuando se le experimenta en contextos de seguridad y de relaciones estrechas y correspondidas, vuelve recurrentes los ciclos de alegría, contento, satisfacción, interés, etc. A largo plazo, experimentar emociones positivas produce el beneficio mayúsculo de crear reservas emocionales a las que acudir cuando las cosas nos fallan o salen mal. CONSTANTIN BRANCUSI. El beso...

LAS EMOCIONES POSITIVAS III

Además de la expresión facial que corresponde universalmente a una emoción dada, que veíamos la entrega pasada, son también características universales de las emociones las respuestas fisiológicas que producen, por ejemplo, alegría/risa; tristeza/llanto, etc. Un tercer signo es la posibilidad de que los estímulos causantes de emociones puedan ser tanto conscientes (placer ante la contemplación de una imagen bella) o inconscientes (deseo de un objeto presentado de manera subliminal, como ocurre frecuentemente en la publicidad).  Un último criterio para distinguir las emociones de otros estados mentales, según Ekman, radica en que aquellas derivan de procesos biológicos evolutivos que han posibilitado la sobrevivencia de la especie. Concediendo que estos criterios son insuficientes dada la complejidad de las emociones, son un punto de partida para acercarnos al estudio de una emoción como la felicidad. En una primera aproximación, podemos definir la alegría como un estado que se obtiene cuando inesperadamente recibimos una satisfacción, una recompensa. De ahí que se piense que la alegría es mayor mientras menos se espere la recompensa o mientras lo obtenido, por ejemplo una buena calificación, es la excepción y no la regla. HANNEKE BEAUMONT. Sin...

LAS EMOCIONES POSITIVAS II

A lo largo de nuestra vida no faltan momentos caracterizados por experiencias de emociones positivas, como la alegría, la ternura, la esperanza, el gusto, el amor, etc., que no solo son signos sino también causa de nuestro buen funcionamiento psíquico. A pesar de su cercanía con otros estados afectivos, como la satisfacción que causa aliviar el hambre o la sed, las emociones positivas suelen tener vida corta; su significación está asociada con las circunstancias en que se producen y van acompañadas siempre de una valoración, es decir, pasan por un proceso cognoscitivo que permite al sujeto saber qué tan intensa es la emoción, asociarla con el evento que la causa, interpretar qué tanto afecta su estado actual y llevar a cabo las acciones que se deriven de todo el proceso. Supongamos, por ejemplo, la alegría que implican eventos como terminar de escribir una tesis, obtener un aumento de salario, recibir una buena noticia relacionada con un hijo, sacarse la lotería o ganarle en el tenis a Nadal, y las diferentes  consecuencias mentales, psicológicas y físicas, que cada evento puede desencadenar. Sin perder de vista que lo que nos interesa en este momento es el tema de las emociones positivas, vale la pena aclarar que en un intento por ahondar en la distinción entre emociones y otros estados mentales, el psicólogo Paul Ekman distingue seis emociones básicas: la felicidad, del lado positivo, y el miedo, la ira, la sorpresa, el asco y la tristeza, del lado negativo, y establece cuatro criterios definitorios obtenidos en una larga investigación que abarcó seis diferentes culturas, algunas de ellas iletradas y sin acceso a...

Los trastornos de ansiedad son causados por factores biológicos y ambientales.

Son formas de ansiedad las fobias, los ataques de pánico, el trastorno obsesivo-compulsivo, el estrés postraumático, la ansiedad generalizada, los trastornos disociativos y la ansiedad asociada con otra enfermedad física o mental.

Entre sus síntomas característicos están: inquietud, anticipación del miedo, tensión, fatiga, llanto fácil, insomnio, dificultad para concentrarse, temblor, taquicardia, sudoración excesiva.

Si presenta usted algunos de ellos, llámenos.

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