PSIQUIATRÍA DE LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA (décima y última parte)

TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA

Se trata de un trastorno grave del neurodesarrollo que comienza en la infancia y dura toda la vida, caracterizado por una amplia gama de discapacidades en la comunicación y la interacción social, así como por una serie de patrones de comportamiento restringidos y repetitivos.

Hasta hace unos años, el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastorno Mentales (DSM-IV) establecía una distinción entre el autismo y otros trastornos asociados, entre ellos, el síndrome de Asperger y el trastorno generalizado del desarrollo no especificado. A partir de 2013, sin embargo, la versión 5 del DSM subsumió estos tres subtipos en una sola categoría, llamada Trastorno del Espectro Autista, en la que es posible distinguir tres niveles de severidad de las discapacidades: importantes, notables y graves.

Aunque la sintomatología puede variar significativamente de un caso a otro, en todos ellos es posible advertir deficiencia en las habilidades de interacción, que puede ir desde una forma extraña de establecer relaciones hasta un aislamiento social importante, pasando por un desinterés en los demás. En cuanto a las habilidades de comunicación verbal y no verbal, los grados pueden ir desde una comunicación no integrada, pasando por anomalías del contacto visual  y del lenguaje corporal, hasta la falta total de expresión facial y de comunicación no verbal. También son una constante los comportamientos repetitivos y el repertorio limitado de intereses y conductas, que incluyen movimientos, utilización de objetos y habla estereotipada; insistencia en la monotonía, inflexibilidad en las rutinas; reacciones inadecuadas a los estímulos sensoriales; poca o nula capacidad para imaginar y entender las emociones e intenciones de los demás.

Aunque no existe cura para el trastorno, la intervención temprana puede ser de gran ayuda para el menor y su familia. Antes de que se manifiesten las discapacidades, es posible pensar que nos hallamos ante un caso de trastorno del espectro autista cuando un bebé no sonríe o expresa contento a los 6 meses, no imita sonidos o expresiones faciales a los 9 meses, no balbucea al año, no señala o pide con las manos un objeto a los 14 meses, no dice ni una palabra a los 16, no finge o engaña al año y medio, no dice frases de dos palabras a los dos años, o si se da el caso de que pierda en un momento dado la habilidad social o el lenguaje ya adquiridos.

No se conoce una sola causa del autismo, pero es probable que intervengan en su aparición factores tanto genéticos como ambientales.

Omitimos en esta serie el tema de la esquizofrenia infantil porque hemos hecho alusión a ella en otras entradas, particularmente en las reunidas bajo el título Las psicosis.

 

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DAVID DOWNES (con diagnóstico de Asperger). St. Pancras.

 

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