Blog de consulta - Dr Massa

Temas varios para consulta

PSIQUIATRÍA DE LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA (quinta parte)

Trastorno opositor desafiante o negativista desafiante En edad preescolar y hasta antes de cumplir los diez años, un gran número de niños y niñas pasan por una etapa especialmente opositora y quizá agresiva que logra ser controlada por la familia y la escuela. Hay casos, sin embargo, en que la agresividad y el negativismo hacia las figuras de autoridad resultan incorregibles en la etapa temprana y se convierten en verdaderos patrones de conducta que se mantienen a lo largo de la infancia, la adolescencia y la edad adulta. Estamos entonces ante uno de los “trastornos destructivos del control de los impulsos y de la conducta”, según clasifica el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V) al trastorno negativista desafiante. No hay una causa única para el desarrollo de este trastorno, sino que su aparición depende de la combinación de factores genéticos, psicológicos y ambientales, incluidos el maltrato, el abuso emocional, el abuso sexual, la negligencia y el abandono. Los criterios del DSM-V para el diagnóstico del trastorno esbozan un patrón de conducta que dure por lo menos seis meses, que se exhiba durante la interacción con un individuo que no sea un hermano y que incluya cuatro de los síntomas que se señalan en las siguientes categorías: Enfado/irritabilidad A menudo pierde la calma. Es muy susceptible o se molesta con facilidad. Está enfadado y resentido con mucha frecuencia. Discusiones/actitud desafiante Discute a menudo con la autoridad y, en el caso de niños y adolescentes, con los adultos Con frecuencia desafía activamente o rechaza satisfacer la petición por parte de figuras de autoridad. Molesta a los demás deliberadamente....

PSIQUIATRÍA DE LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA (cuarta parte)

TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN / HIPERACTIVIDAD III Tipos de TDAH c) Tipo combinado o clásico Los menores que sufren TDAH clásico son hiperactivos, incansables, impulsivos, desorganizados, al mismo tiempo que distraídos y con problemas para concentrarse. Este tipo de TDAH, que cumple con los criterios tanto de inatención como de hiperactividad,  es el más frecuente y el que genera mayores problemas escolares por la coexistencia de problemas académicos y conductuales. Es muy frecuente que los continuos fracasos académicos incidan en el desarrollo de síntomas depresivos, ansiosos y de baja autoestima, mientras que la hiperactividad/impulsividad les genera  problemas de aceptación y socialización y los hace propensos a la aparición de otros trastornos de conducta. Curso y pronóstico del trastorno En un 60%  de los casos el trastorno persiste hasta la adolescencia y e incluso hasta el inicio de la vida adulta (20 años). En el 40%  restante,  la hiperactividad remite y algunas veces desaparece  en la pubertad (12 años), aunque persistan el déficit de atención y los problemas para controlar los impulsos. Cuando el trastorno es oportunamente diagnosticado y tratado eficazmente, la adolescencia y la vida adulta del niño o la niña serán productivas y satisfactorias, prácticamente sin secuelas. Pero si falta el tratamiento o la remisión es solo parcial, es altamente probable que la impulsividad perdure toda la vida, con consecuencias en general indeseables. Es un hecho que los  menores cuyos síntomas persisten en la adolescencia están en alto riesgo de desarrollar trastornos de conducta,  caer en prácticas delictivas y abusar del alcohol y de las drogas. Tratamiento No hay una cura específica para el trastorno por déficit...

PSIQUIATRÍA DE LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA (tercera parte)

TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN / HIPERACTIVIDAD II Tipos de TDAH b) Tipo hiperactivo/impulsivo Aunque generalmente la sintomatología del trastorno por déficit de atención con hiperactividad se hace evidente entre el inicio de la edad escolar y los 12 años,  es muy posible sin embargo que el niño o la niña haya dado señales de inquietud desde la cuna, por ejemplo, llorando mucho y durmiendo poco. Entre los tres y los cinco años, es posible que su actividad haya sido siempre excesiva y no haya dado muestras de conciencia ante el peligro, que se haya vuelto sistemáticamente desobediente y que, a partir de los seis, presente gran impulsividad, agresividad y actividad constante. El diagnóstico definitivo debe darlo, sin embargo, un especialista en salud mental mediante una evaluación completa y siempre y cuando se cumplan seis o más de los criterios que establece el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V) para este tipo de TDAH, a saber: que la sintomatología haya estado presente por lo menos durante seis meses, que las conductas en cuestión sean tan frecuentes que afecten directamente las actividades sociales y académicas de la niña o el niño, y que no haya un problema de inatención.  Estos criterios son: Juguetea o golpea con las manos o los pies o se retuerce en su asiento. Se pone de pie cuando debería permanecer sentado. Corretea cuando no es apropiado. Es incapaz de estar tranquilo mientras juega o desarrolla actividades recreativas. Actúa como si lo impulsara un motor, es decir, no puede estarse quieto durante mucho tiempo, por ejemplo en restaurantes, reuniones, etc. Es excesivamente parlanchín. Responde...

PSIQUIATRÍA DE LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA (segunda parte)

TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN / HIPERACTIVIDAD I EL TDAH es una condición neuropsiquiátrica, de etiología mayormente genética (75% de los casos; el resto tiene una etiología diversa),  que afecta a preescolares, niños, adolescentes y adultos de todo el mundo. Lo extendido del trastorno ha contribuido a que sea actualmente uno de los temas psiquiátricos mejor investigados,  para el que se han encontrado tratamientos altamente confiables. ¿En qué consiste el trastorno? La atención es un conjunto de procesos necesarios para toda situación de vida, lo mismo para evaluar los estímulos externos y distinguir los que son relevantes de los que no lo son, que para tomar parte activa en los procesos cognitivos. Si la atención que prestamos a esos estímulos es suficiente y buena, nuestra respuesta será eficaz; en cambio, si la atención que ponemos es insuficiente o de mala calidad, estamos en riesgo de equivocarnos, de olvidar lo importante, de hacer la cosas de manera inadecuada, etc. Muchos niños sanos son inatentos en un momento dado, pues mantener la atención, también en el caso de los adultos, depende la mayoría de las veces del interés que nos cause el estímulo o de no estar particularmente estresados. Lo mismo podría decirse de lo inquietos que pueden ser los niños sanos. Pero cuando la inatención y la actividad constante se vuelven crónicas y afectan la situación familiar y escolar de quien las presenta, hablamos entonces del trastorno por déficit de atención/hiperactividad. Tipos de TDAH El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V) distingue tres formas de presentación del trastorno: predominantemente inatenta, predominantemente hiperactiva/impulsiva y presentación combinada, cada una de...

PSIQUIATRÍA DE LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA (primera parte)

Los trastornos de ansiedad Los trastornos de ansiedad son sin duda los que afectan a un mayor número de niños y  los que anticipan el mayor número de problemas psicológicos que enfrentarán muchos adolescentes, incluidos los ataques de pánico, los trastornos depresivos y, por supuesto, la ansiedad propiamente dicha, que para entonces será crónica. La ansiedad, en general, es una sensación de incomodidad o nerviosismo que anticipa un posible peligro y, en ese sentido, forma parte de la vida normal de niños y adultos. La ansiedad se convierte en un trastorno cuando la respuesta emocional y fisiológica se sale de control y la preocupación y el miedo se vuelven excesivos y recurrentes en respuesta a amenazas o peligros reales, posibles o imaginarios. Los trastornos que con más frecuencia encontramos en los menores incluyen los de ansiedad de separación, ansiedad generalizada y ansiedad social.  Se trata de tres trastornos diferentes que, sin embargo, frecuentemente coinciden en la misma niña o niño y muchos de sus síntomas se superponen. La ansiedad de separación es un fenómeno universal que se produce alrededor del primer año de vida, cuando la niña o el niño se da cuenta de que está separado de la madre. Esa ansiedad suele disminuir en torno a los dos años y medio, pero un 15% de los menores desarrolla un patrón que incluye miedo ante las personas que no conoce o conoce poco, timidez y retraimiento. Este es el grupo que está en riesgo de que las distintas formas de su ansiedad se conviertan en trastornos. Los síntomas más frecuentes en estos trastornos son, respectivamente: La preocupación excesiva ante...

PSIQUIATRÍA DE LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA

Introducción De la salud mental de nuestros hijos depende que desarrollen plenamente las destrezas y habilidades que les permitirán una buena calidad de vida y un buen funcionamiento familiar, escolar y social. De nosotros depende reconocer signos y síntomas que, cuando se vuelven persistentes, indican generalmente problemas que requieren atención del especialista, pues pueden afectar la vida presente y futura del menor y de toda la familia. Ahora es sabido que muchos de los problemas psiquiátricos que padecen los adultos se originaron antes de cumplir catorce años. Principales indicadores de riesgo: Cambios en el estado de ánimo, por ejemplo, que el niño o la niña se muestre realmente triste sin causa aparente, muy enojada la mayor parte del tiempo, llorón, culpable, más preocupada que otros niñas o niños de su edad, extremadamente temeroso, insegura de sí misma y de su aspecto físico; que tenga pesadillas persistentes. Cambio de hábitos y conductas, como bajar de calificaciones en la escuela, perder interés en juegos y actividades que antes le gustaban, cambios inexplicables en sus horas de sueño o en su forma de comer; que sueñe mucho despierta y no haga los deberes; que se aísle y evite el contacto con amigos y familiares, que se autolesione, que llegue a hablar de suicidio. Rasgos que se hacen notar claramente como poca concentración, dificultad para tomar decisiones; dificultad para estarse quieto y para prestar atención; realizar rutinas extrañas durante el día, incluida la necesidad de lavarse constantemente las manos o de tener sus cosas bajo cierto orden. Comportamientos que causan problemas, como consumir alcohol o drogas, recurrir al vómito, a los laxantes o...

Los trastornos de ansiedad son causados por factores biológicos y ambientales.

Son formas de ansiedad las fobias, los ataques de pánico, el trastorno obsesivo-compulsivo, el estrés postraumático, la ansiedad generalizada, los trastornos disociativos y la ansiedad asociada con otra enfermedad física o mental.

Entre sus síntomas característicos están: inquietud, anticipación del miedo, tensión, fatiga, llanto fácil, insomnio, dificultad para concentrarse, temblor, taquicardia, sudoración excesiva.

Si presenta usted algunos de ellos, llámenos.

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