2. MITOMANÍA
Mentira patológica, pseudología fantástica y mitomanía, son tres formas de referirse a la necesidad de mentir que padecen algunas personas, sin que haya una razón lógica o psicológica para hacerlo, ni tampoco la obtención de algún beneficio personal. Se trata de un impulso, de un comportamiento incomprensible para los demás, cuyas consecuencias son cuando menos la pérdida de credibilidad y la mala reputación del mitómano o de la mentirosa patológica.
Por la falta de sentido de la conducta mitómana, se ha discutido si la mentira patológica debe considerarse un trastorno en sí, un síntoma de otros trastornos o una entidad diagnóstica que requiere investigación.
Diferenciada de la mentira delictiva, que se asocia con el robo, el fraude, el plagio, etc., la mentira patológica, en medio de su aparente inocuidad, aparece con frecuencia en la sintomatología de los llamados trastornos facticios, es decir, aquellos que consisten en la falsificación de síntomas físicos o emocionales para parecer enfermo o más enfermo de lo que se está y, sobre todo, en los trastornos de la personalidad límite, histriónica y narcisista.
Es posible que el paciente límite mienta por la alteración persistente de su propia imagen, por el temor a ser abandonado, por su tendencia a amenazar, entre otros. El paciente histriónico suele exagerar su conducta en todos sentidos para llamar la atención, y el paciente narcisista miente para recibir aprobación, supuestamente de los otros, cuando en realidad no se aprueba a sí mismo.
La psicoterapia es también en este caso el tratamiento más recomendable.

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