LAS ONDAS CEREBRALES II

LAS ONDAS CEREBRALES II

Los ritmos u ondas cerebrales que hemos mencionado son detectables en cualquier parte del cerebro y, de acuerdo con su amplitud y frecuencia, podemos no solamente identificar el estado mental en que se haya el paciente en el momento del mapeo, sino, sobre todo, cuáles de esos ritmos se encuentran fuera del rango que se considera ideal para un funcionamiento sano.

DELTA

Estas ondas están ampliamente distribuidas en ambos hemisferios y ligadas fundamentalmente al sueño profundo, necesario para la salud y la recuperación celular.

Fuera de su rango por insuficiencia, las ondas Delta indican falta de sueño y posibles problemas en la recuperación de fatigas y enfermedades.

Cuando salen de su rango por exceso, indican problemas de aprendizaje, inatención, TDA severo e incluso, si se trata de una persona con problemas neurológicos, un posible daño cerebral.

THETA

Se distribuye por regiones en distintos lóbulos y puede estar presente en uno o en ambos hemisferios, asociada con la creatividad, la intuición y las fantasías. Porque se relaciona con el sistema límbico, se considera que Theta es un “archivo” de memorias, emociones y sensaciones bloqueadas o reprimidas, que pueden hacerse conscientes a la manera de un flashback.

La insuficiencia de ondas Theta indica ansiedad, estrés, poca autoconciencia emocional y poca empatía.

Su exceso, en cambio, es característico de los casos de TDAH, depresión, hiperactividad, impulsividad e inatención.

ALPHA

Se distribuye regionalmente y por lo general se detecta su mayor amplitud en el hemisferio derecho y en el lóbulo occipital de ambos hemisferios.

Dentro de su rango, las ondas Alpha facilitan la actividad coordinada, los momentos de relajación, la tranquilidad consciente, la conciencia interna, la integración mente-cuerpo y cuerpo-mundo, el estado de alerta que no implica procesamiento de información.

El déficit de Alpha refleja ansiedad, estrés, insomnio, trastorno obsesivo compulsivo.

Cuando es excesiva, por su parte, es indicativa de ensoñación, dificultad para concentrarse y para poner atención. Además, cuando el exceso se detecta principalmente en el frontal izquierdo, es un signo claro de ansiedad susceptible de convertirse en depresión.

BETA

Su distribución es simétrica, con mayor presencia en frontales. Es por lo general el ritmo dominante al estar con los ojos abiertos, mientras escuchamos, pensamos, decidimos, procesamos información, resolvemos problemas, razonamos y analizamos situaciones, es decir, es el ritmo cerebral dominante en nuestra vida activa.

Cuando Beta es deficitaria, puede tratarse de TDA, depresión o problemas cognitivos.

El exceso de Beta es indicativo de ansiedad, descargas de adrenalina, estrés, manía. Cuando su exceso se localiza en occipitales, indica preocupación excesiva, rumiación de pensamientos y posible trastorno obsesivo-compulsivo.

GAMMA

Estas ondas se encuentran en cualquier parte del cerebro mientras se procesa información de distintas áreas.

Si hay déficit de Gamma, puede tratarse de un trastorno por déficit de atención o de problemas de aprendizaje, aunque también puede ser signo de depresión.

Cuando es excesivo, este ritmo cerebral se asocia con estrés y ansiedad.

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