TRASTORNO BIPOLAR. Segunda parte

La manía y la hipomanía son dos tipos distintos de episodio que tienen los mismos síntomas, aunque con distinto grado de severidad. Por ser más severa, la manía causa muchos más problemas laborales, escolares y sociales, además de hacer más problemáticas las relaciones interpersonales. En casos extremos, la manía puede producir un quiebre con la realidad, es decir, un cuadro psicótico y, como tal, requerir hospitalización.

Los episodios tanto maníacos como hipomaníacos se caracterizan por ser períodos bien definidos en los que tanto la energía como la actividad dirigida a un objetivo y el estado de ánimo bueno (euforia) o malo (irritabilidad) se encuentran anormalmente elevados. Estos episodios presentan además por lo menos tres de estos síntomas:

  • Aumento de la autoestima o sentimiento de grandeza.
  • Disminución de la necesidad de dormir.
  • Hablar más de lo habitual.
  • Fuga de ideas o sensación de que los pensamientos corren acelerados.
  • Distracción o cambio rápido a estímulos externos poco relevantes.
  • Aumento en la actividad, incluida la sexual.
  • Participación excesiva en actividades que pueden tener consecuencias dolorosas, como compras desenfrenadas, juergas, indiscreciones sexuales o inversiones de dinero imprudentes.

Un episodio depresivo mayor incluye síntomas tan severos que dificultan enormemente la vida cotidiana familiar, social, laboral, académica. Un episodio de este tipo incluye al menos cinco de estos síntomas, presentes todos o casi todos los días:

  • Estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, casi todos los días, con sensaciones de tristeza, vacío, desesperanza, llando fácil, etc. En niños y adolescentes, el humor depresivo se manifiesta sobre todo como irritabilidad.
  • Marcada pérdida de interés o de placer en todas o casi todas las actividades.
  • Pérdida de peso significativa sin que haya una dieta de por medio, o aumento importante de peso o de apetito. En los niños, es un signo de depresión que no aumenten de peso como correspondería a su edad.
  • Padecer insomnio o hipersomnia.
  • Agitación o retraso psicomotor evidente para los otros.
  • Fatiga o pérdida de energía.
  • Sentimientos de inutilidad o culpabilidad excesiva.
  • Disminución de la capacidad de concentración o de tomar decisiones.
  • Pensamientos de muerte, ideas suicidas sin un plan determinado o planes o intentos suicidas.
TEMPLO DE LOS NICHOS, TAJÍN, VERACRUZ, MÉXICO.

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