TRASTORNO BIPOLAR. Tercera parte (última)

En niños y adolescentes resulta difícil reconocer los síntomas del trastorno, pues las altas y bajas de su estado de ánimo pueden fácilmente confundirse con signos de estrés, de trauma o de alguna otra condición psiquiátrica; de cualquier modo, el síntoma más claro en estas edades tempranas incluye cambios de humor severos, diferentes de los que presenta regularmente, caracterizados, además, por la rapidez con la que muta de un estado a otro, de un episodio de depresión mayor a uno maníaco o hipomaníaco.

Sigue sin conocerse la causa exacta del trastorno bipolar, aunque están actualmente en estudio el tipo de genes que pueden ser sus causantes, así como las diferencias biológicas o cambios físicos que parecen producirse en el cerebro de los pacientes bipolares.

Como en tantos otros trastornos psiquiátricos, son factores de riesgo para desarrollar la enfermedad o causar un primer episodio:

  • Tener un familiar consanguíneo con trastorno bipolar.
  • Sufrir la pérdida de un ser amado u otro evento traumático de igual intensidad.
  • Abusar de las drogas y el alcohol.

No prestar atención a los primer signos de bipolaridad puede acarrear problemas tan severos como el abuso de drogas y alcohol, los intentos de suicido o la consumación del mismo, problemas legales y finacieros, daños irreparables en las relaciones interpersonales, un mal desempeño gheneralizado. A todo ello hay que añadir la posibilidad enorme de que el trastorno se complique con otras condiciones como ansiedad elevada, anorexia/bulimia, déficit de atención, por citar las que concurren con mayor frecuencia


LA ERMITA DE SAN JUAN DE GAZTELUGATXE, PAÍS VASCO, ESPAÑA

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