ANOREXIA
La anorexia nerviosa es un grave problema de salud mental. Quienes la sufren, tratan de mantener el peso lo más bajo posible, incluso mediante la inanición.
Las personas con anorexia se ven a sí mismas con sobrepeso aunque su condición sea realmente la contraria, y por ello se obsesionan con el control de la comida y con su propio peso: comen porciones muy pequeñas solamente de ciertos alimentos y se vuelven esclavas de la báscula. También es posible que recurran a atracones seguidos de una dieta extrema, se ejerciten en exceso, se induzcan el vómito o empleen indebidamente laxantes, diuréticos o enemas y, en mujeres jóvenes y adultas, es frecuente la ausencia de menstruación. Pese a todo lo anterior, los pacientes de ambos sexos tienden a negar el trastorno.
No se conocen sus causas, pero entre las teorías que se han formulado en torno a la anorexia tiene mayor relevancia la que apela a disfunciones endocrinológicas, incluidas la mayor presencia de vasopresina (hormona antidiurética) y alteraciones en la función tiroidea. Son también explicaciones plausibles la que insiste en que el rechazo a la comida obedece a la mala interacción entre padres e hijos, así como la explicación psicoanalítica, que si bien no es de aceptación general, sí ha resultado efectiva en algunos casos. De acuerdo con ella, las pacientes anoréxicas han desarrollado un miedo intenso a la sexualidad y sus consecuencias como resultado de una fantasía infantil que supondría que el embarazo se lleva a cabo por vía oral.
En la siguiente entrega trataremos los riesgos y tratamientos de este trastorno que se presenta sobre todo en mujeres, a partir de los 12 ó 13 años.

IGLESIA DE MADERA (STAVKIRKE). BORGUND, NORUEGA.
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