PSIQUIATRÍA Y ENFERMEDAD DE PARKINSON

La enfermedad de Parkinson ha sido vista tradicionalmente como un trastorno neurodegenerativo progresivo e irreversible que ocurre cuando la insuficiente producción y transmisión neuronal de dopamina afecta ciertas partes del tallo cerebral, en particular el grupo de células conocido como sustancia negra, encargadas del movimiento, el control muscular y el equilibrio. Desde el punto de vista clínico, el mal de Parkinson se caracteriza por temblor en reposo, rigidez, bradicinesia o lentitud del movimiento e inestabilidad postural.

Aunque la definición de la enfermedad se basa en los problemas motrices, se asocian con la enfermedad graves fallas autonómicas gastrointestinales, cardiovasculares, urinarias, de termorregulación y de disfunción sexual, así como muchas otras que, según las que se presenten,  reducen en mayor o menor grado la calidad y expectativas de vida, estas últimas estrictamente psiquiátricas: depresión, ansiedad, deterioro cognitivo, insomnio/hipersomnia/parasomnia, demencia, apatía, anhedonia, comportamientos compulsivos, psicosis y suicidio o comportamientos suicidas.

En algunos casos, las manifestaciones psiquiátricas son efecto de los medicamentos empleados para controlar los síntomas motrices, pero en muchos otros parecen ser parte del proceso degenerativo, al grado que empieza a sugerirse considerar la enfermedad como un trastorno neuropsiquiátrico que requiere todavía de mucha investigación.


IGLESIA ORTODOXA DE PANAGIA KAPNIKAREA, ATENAS, GRECIA.

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