por FERNANDO MASSA | Jun 20, 2016 | Noticias
TRASTORNOS DE LA ALIMENTACIÓN Y LA ELIMINACIÓN (II) La enuresis y la encopresis son trastornos frecuentes en la infancia, generalmente de cura espontánea que, sin embargo, producen enorme angustia en los niños y en sus papás, y son causa muchas veces de problemas escolares y de socialización. Aunque está clínicamente estudiada la enuresis diurna y voluntaria, lo cierto es que la forma más frecuente del trastorno es la emisión involuntaria de orina durante el sueño a una edad en la que ya no se espera que ocurra. La mayoría de los niños termina de desarrollar el control de la vejiga alrededor de los cinco años; sin embargo, no es raro que algunos sigan mojando la cama después de los siete. De entre ellos es muy alto el porcentaje que deja de hacerlo alrededor de los diez años, pero algunos logran superar el problema hasta los quince o más. De acuerdo con el DSM-V, es procedente diagnosticar enuresis cuando la conducta se manifiesta por lo menos dos veces a la semana durante un mínimo de tres meses consecutivos, cuando mojar la ropa y la cama causan malestar clínicamente significativo y/o deterioro familiar, académico o social, y cuando el problema no se explica por otras afecciones médicas, como diabetes, espina bífida, falta de hormon antidiurética, infección del tracto urinario, apnea del sueño, etc. No se conocen con exactitud las causas de la enuresis, pero entre los eventos estresores que pueden precipitarla están el nacimiento de hermano o hermana, el ingreso a la escuela, hospitalización entre los 2 y los 4 años, dormir lejos de casa, la separación de un familiar...
por FERNANDO MASSA | May 30, 2016 | Noticias
TRASTORNOS DE LA ALIMENTACIÓN Y LA ELIMINACIÓN (I) De la anorexia y la bulimia nerviosas, que son los trastornos más graves y conocidos que afectan sobre todo a los adolescentes, ya hablamos ampliamente en octubre y noviembre del año pasado (ver el Blog de nuestra página). Pero hay otras alteraciones que se asocian con la niñez y que, de volverse persistentes, pueden causar daños significativos en la salud física y el funcionamiento psicosocial. Las principales son la llamada “pica”, la regurgitación y otra de reciente inclusión en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, designada como trastorno de la evitación/restricción de la ingestión de alimentos. Pica es la ingesta persistente de sustancias no comestibles, como tierra, arena, barro, papel, bolas de pelo, pintura e incluso heces de animales. Este trastorno se observa más en niños muy pequeños o en niños de más edad que padecen síndrome del espectro autista o discapacidad intelectual. Las implicaciones clínicas pueden ir de leves a graves, dependiendo de qué se haya ingerido. El pronóstico es generalmente bueno, pues en niños que no tienen trastornos mentales asociados la pica puede desaparecer espontáneamente. En caso de que persista sin manifestaciones tóxicas, se pueden emplear técnicas de reforzamiento conductual. En mujeres embarazadas, se han reportado ciertas formas de pica, como comer barro, harina o almidón. El trastorno por rumiación consiste en la regurgitación fácil y sin dolor de los alimentos parcialmente digeridos, ya sea para masticarlos y tragarlos de nuevo o escupirlos. Esta afección se encuentra sobre todo en niños que no han sido tratados adecuadamente en el plano emocional y han aprendido a estimularse...
por FERNANDO MASSA | May 29, 2016 | Noticias
Trastorno del lenguaje Se considera un trastorno del lenguaje infantil cualquier dificultad en la adquisición y uso de las modalidades hablada, escrita o ambas, ya sea por una deficiencia en la comprensión de aquello que se le dice al menor, o bien en la expresión de lo que quiere decir. Estas deficiencias incluyen dificultad para comprender oraciones largas, vocabulario reducido, pocas habilidades para formar oraciones gramaticalmente correctas y deterioro del discurso o discapacidad para describir sucesos o tener una conversación. Los trastornos del lenguaje son relativamente frecuentes (7 a 8% de los menores en jardín de niños), pero no suelen atenderse a tiempo, en parte porque muchas veces se superan de manera espontánea, cuando la edad de maduración de la niña o el niño llega a coincidir con su edad cronológica. Sin embargo, la detección psiquiátrica temprana del trastorno del lenguaje es crucial, no solo para un mejor pronóstico, sino para descartar, en un diagnóstico diferencial, que la sintomatología no sea en realidad indicadora de otros problemas neurológicos y psiquiátricos, como déficit auditivo, discapacidad intelectual, trastorno del espectro autista, mutismo selectivo, etc. En su quinta edición, el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales establece como criterios diagnósticos para los problemas de lenguaje la necesidad de que las capacidades lingüísticas estén notable y cuantificablemente por debajo de lo esperado para la edad y, en consecuencia, limite la comunicación eficaz, la participación social y los logros académicos; el inicio de los síntomas debe producirse en las primeras fases del desarrollo del menor, y las dificultades no pueden atribuirse a un deterioro auditivo o sensorial de otro tipo, a disfunción...
por FERNANDO MASSA | May 29, 2016 | Noticias
Trastorno opositor desafiante o negativista desafiante En edad preescolar y hasta antes de cumplir los diez años, un gran número de niños y niñas pasan por una etapa especialmente opositora y quizá agresiva que logra ser controlada por la familia y la escuela. Hay casos, sin embargo, en que la agresividad y el negativismo hacia las figuras de autoridad resultan incorregibles en la etapa temprana y se convierten en verdaderos patrones de conducta que se mantienen a lo largo de la infancia, la adolescencia y la edad adulta. Estamos entonces ante uno de los “trastornos destructivos del control de los impulsos y de la conducta”, según clasifica el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V) al trastorno negativista desafiante. No hay una causa única para el desarrollo de este trastorno, sino que su aparición depende de la combinación de factores genéticos, psicológicos y ambientales, incluidos el maltrato, el abuso emocional, el abuso sexual, la negligencia y el abandono. Los criterios del DSM-V para el diagnóstico del trastorno esbozan un patrón de conducta que dure por lo menos seis meses, que se exhiba durante la interacción con un individuo que no sea un hermano y que incluya cuatro de los síntomas que se señalan en las siguientes categorías: Enfado/irritabilidad A menudo pierde la calma. Es muy susceptible o se molesta con facilidad. Está enfadado y resentido con mucha frecuencia. Discusiones/actitud desafiante Discute a menudo con la autoridad y, en el caso de niños y adolescentes, con los adultos Con frecuencia desafía activamente o rechaza satisfacer la petición por parte de figuras de autoridad. Molesta a los demás deliberadamente....
por FERNANDO MASSA | May 23, 2016 | Noticias
TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN / HIPERACTIVIDAD III Tipos de TDAH c) Tipo combinado o clásico Los menores que sufren TDAH clásico son hiperactivos, incansables, impulsivos, desorganizados, al mismo tiempo que distraídos y con problemas para concentrarse. Este tipo de TDAH, que cumple con los criterios tanto de inatención como de hiperactividad, es el más frecuente y el que genera mayores problemas escolares por la coexistencia de problemas académicos y conductuales. Es muy frecuente que los continuos fracasos académicos incidan en el desarrollo de síntomas depresivos, ansiosos y de baja autoestima, mientras que la hiperactividad/impulsividad les genera problemas de aceptación y socialización y los hace propensos a la aparición de otros trastornos de conducta. Curso y pronóstico del trastorno En un 60% de los casos el trastorno persiste hasta la adolescencia y e incluso hasta el inicio de la vida adulta (20 años). En el 40% restante, la hiperactividad remite y algunas veces desaparece en la pubertad (12 años), aunque persistan el déficit de atención y los problemas para controlar los impulsos. Cuando el trastorno es oportunamente diagnosticado y tratado eficazmente, la adolescencia y la vida adulta del niño o la niña serán productivas y satisfactorias, prácticamente sin secuelas. Pero si falta el tratamiento o la remisión es solo parcial, es altamente probable que la impulsividad perdure toda la vida, con consecuencias en general indeseables. Es un hecho que los menores cuyos síntomas persisten en la adolescencia están en alto riesgo de desarrollar trastornos de conducta, caer en prácticas delictivas y abusar del alcohol y de las drogas. Tratamiento No hay una cura específica para el trastorno por déficit...
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