USO DE SUSTANCIAS Y ADICCIONES (séptima parte parte)

Trastornos psiquiátricos asociados con el consumo de alucinógenos Los alucinógenos son sustancias naturales (la psilocibina de algunos hongos y la mescalina del peyote) o sintéticas (prototípicamente el LSD). Estas sustancias han sido llamadas también psicodélicas o psicomiméticas, porque además de inducir a la alucinación, producen pérdida de contacto con la realidad y un estado alterado de la conciencia. Aunque en culturas milenarias los alucinógenos han formado parte de rituales religiosos y ceremonias mágicas, el contexto de su uso contemporáneo las ha colocado en la lista I del Convenio de Sustancias Psicotrópicas, un lugar reservado para aquellos fármacos que la ONU considera muy peligrosos para la salud pública y que carecen de utilidad terapéutica reconocida. Entre los efectos de los alucinógenos que requieren intervención están, de menor a mayor grado: Reacciones breves de pánico (“mal viaje”) que pueden llegar a requerir la administración de fármacos. Verdaderas psicosis tóxicas, que pueden durar más de 24 horas y requieren tratamiento específico con antipsicóticos. Trastornos perceptivos persistentes o flashbacks o recurrencias de síntomas alucinatorios. Trastorno psicótico inducido por la droga cuando existen factores...

USO DE SUSTANCIAS Y ADICCIONES (sexta parte parte)

Trastornos relacionados con la marihuana o cannabis La marihuana es la droga ilegal de mayor consumo en el mundo, cuyos efectos físicos más comunes son la dilatación de los vasos del tejido conjuntivo (ojos enrojecidos) y una taquicardia leve. Otros síntomas frecuentemente referidos son el aumento de apetito y la sequedad de la boca, pero estos son indicadores ya no solo del consumo, sino de intoxicación. Los daños físicos que potencialmente puede causar el consumo de cannabis se asocian con la inhalación de los mismos hidrocarburos carcinógenos presentes en el tabaco convencional y, como los fumadores de tabaco, también los de marihuana están expuestos a las enfermedades respiratorias crónicas y al cáncer de pulmón. Más graves aun, aunque más raros, son la atrofia cerebral, la susceptibilidad a los ataques, daño cromosómico, defectos de nacimiento, alteraciones en la concentración de testosterona y desregulación del ciclo menstrual. Desde el punto de vista de la psiquiatría, los riesgos más frecuentes son la dependencia (con  características similares a las que vimos en relación con la adicción al alcohol) y la intoxicación, en la que los consumidores de cannabis pueden manifestar ideación paranoide pasajera, intensidad en los colores, apreciación subjetiva de un transcurso lento del tiempo y, en dosis más altas, desrealización y despersonalización. Más raros, pero más graves, son los trastornos de ansiedad y psicótico inducidos por la droga. En el primer caso, muchas veces entre consumidores moderados, la ansiedad suele manifestarse como ideación paranoica y ataque de pánico. El trastorno psicótico, por su parte, se asocia más bien con un trastorno psicótico preexistente. En estos casos, el uso de la droga suele...

USO DE SUSTANCIAS Y ADICCIONES (quinta parte)

Alcoholismo IV y último El tratamiento del alcoholismo requiere generalmente de tres pasos: la intervención, la desintoxicación y la rehabilitación. La intervención y la desintoxicación suelen ser una urgencia ante complicaciones psiquiátricas, como la depresión severa y aumento del riesgo suicida por pérdidas y separaciones causadas por el alcoholismo; también se hace urgente intervenir ante la presencia de alguna condición médica grave, como ascitis, hepatitis, etc. La intervención consiste en ayudar al paciente a dejar de negar la enfermedad y a reconocer las consecuencias adversas de no iniciar y seguir un tratamiento. En este procedimiento es indispensable contar con el apoyo de la familia del alcohólico. El objetivo fundamental de la desintoxicación es la prevención del síndrome de abstinencia. En algunos casos la desintoxicación requiere de apoyo farmacológico, pero en otros basta con retirar al paciente de las bebidas alcohólicas y esperar su eliminación. La rehabilitación incluye esfuerzos continuos llevados a cabo por el psiquiatra, algún grupo de apoyo de AA y la familia, para mantener en el paciente el deseo de dejar de beber, acompañarlo en la planeación de una nueva forma de vida libre de alcohol y prevenir las recaídas. También la terapia de neurofeedback ha probado ser un método poderoso en el tratamiento del alcoholismo. Para conocer más al respecto, visita la página www.dr.massa.com.mx...

USO DE SUSTANCIAS Y ADICCIONES (cuarta parte)

Alcoholismo III En general, el diagnóstico del alcoholismo se ve dificultado por las características psicológicas del consumidor y el tiempo que tarda en desarrollarse la adicción, pero en psiquiatría se cuenta con una serie de criterios de los que es suficiente que se manifiesten al menos dos en un plazo no mayor de un año para considerar que estamos ante un caso de trastorno por consumo de alcohol. Estos criterios son: Consumo frecuente de bebidas alcohólicas en cantidades crecientes o durante más tiempo del previsto originalmente. Deseo persistente de beber o fracaso continuo en los intentos de abandonar o controlar el consumo. Invertir mucho tiempo para conseguir alcohol, consumirlo o recuperarse de sus efectos. Ansias o deseo poderoso de consumir alcohol. Consumo recurrente que impide cumplir con obligaciones laborales, escolares o del hogar. Continuar el consumo de alcohol a pesar de sufrir por ello problemas sociales o interpersonales recurrentes. Como consecuencia del consumo, abandonar o reducir actividades sociales, personales o de ocio que son importantes. Recurrir al consumo de alcohol aun en situaciones en las que se corre un riesgo físico. Continuar el consumo aun a pesar de que se sufran problemas físicos o psicológicos derivados del mismo. En relación con la tolerancia, tener necesidad de consumir cantidades cada vez mayores para lograr el mismo efecto, o bien que, tras el consumo de la misma cantidad, el efecto sea cada vez más reducido. En relación con la abstinencia, presentar síntomas característicos como temblor en las manos, insomnio, náuseas, etc., o bien, tener que consumir alcohol u otras sustancias similares para aliviar o evitar los síntomas de...

USO DE SUSTANCIAS Y ADICCIONES (tercera parte)

Alcoholismo II Son muchos los factores que pueden intervenir en la decisión de beber, pero no necesariamente iguales a los que conllevan el riesgo de desarrollar adicción al alcohol. En la iniciación a la bebida influyen factores sociales y psicológicos, pero como ocurre con otros trastornos psiquiátricos, un alto porcentaje de los casos de alcoholismo se explica mejor por una predisposición genética, que se asocia con esos otros factores. Dan soporte a las teorías genéticas del alcoholismo los hallazgos en el sentido de que el riesgo de desarrollar dependencia alcohólica es entre tres y cuatro veces mayor en las personas que tienen familiares alcohólicos cercanos, y el riesgo aumenta mientras mayor sea el número de familiares y mayor el grado de severidad de su adicción. En los casos de gemelos idénticos alcohólicos se ha demostrado que existe similitud y concordancia en el grado de severidad de la adicción, y los estudios de adopción han revelado un alto riesgo en el hijo de padres alcohólicos, aun cuando haya sido separado muy temprano de su familia biológica y no tenga conocimiento de su adicción. Desde el punto de vista de la psicología, se ha observado que las personas con problemas relacionados con el alcohol reportan que la bebida les ayuda a disminuir su sensación de nerviosismo y les permite soportar el día a día. El psicoanálisis asocia el alcoholismo con una fijación en la etapa oral y muy cerca de esta explicación está la teoría psicodinámica que considera que el alcohólico tiene una personalidad adictiva, que lo hace propenso a perder el control de la bebida y la comida. Es particularmente...

USO DE SUSTANCIAS Y ADICCIONES (segunda parte)

Alcoholismo I En el mundo occidental, el alcoholismo es uno de los trastornos psiquiátricos más comunes. Según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 3.3 millones de personas mueren cada año por problemas relacionados con el abuso de alcohol. Está clínica y científicamente comprobado que el alcohol causa cambios agudos y crónicos en prácticamente todos los sistemas neuroquímicos, y su abuso puede producir síntomas psicológicos temporales como depresión, ansiedad, e incluso psicosis. El aumento en los niveles de consumo de alcohol a largo plazo produce tolerancia y adaptación física, por lo que su supresión puede precipitar el síndrome de abstinencia, caracterizado en bebedores moderados por temblor, debilidad, escalofrío, cefalea, deshidratación y náuseas; en grandes bebedores, los síntomas pueden llegar a producir delirium tremens, que agrega a la ansiedad otros síntomas más graves como desorientación, depresión profunda, convulsiones (epilepsia alcohólica) y alucinaciones. En casos más graves, pueden presentarse el síndrome de Korsakoff, caracterizado por la pérdida de la memoria reciente, y la encefalopatía de Wernicke, que genera movimientos anormales, confusión y cambios de carácter. Además de los daños hepáticos, gastrointestinales, metabólicos y de tensión arterial, que causa el alcohol en los grandes bebedores, los trastornos psiquiátricos que con más frecuencia se asocian con el alcoholismo son: personalidad antisocial, depresión, ansiedad y suicidio. En la siguiente entrega veremos algunas explicaciones psicológicas, sociales y genéticas en torno a la adicción al...