1. CLEPTOMANÍA
Este trastorno se caracteriza por la incapacidad recurrente de resistir el impulso a robar objetos que no son necesarios para el uso personal y no tienen un valor económico significativo. Aunque no es un trastorno de salud mental muy frecuente, la cleptomanía causa mucho malestar emocional no solo a quien la sufre, sino también a su entorno familiar.
A diferencia del robo hormiga que tiene lugar en las tiendas y se atribuye a la necesidad o a los asaltos que buscan un beneficio personal, una venganza, etc., en la cleptomanía no hay un plan de robo, sino un impulso, una tensión, una excitación del momento, que se satisface en cuanto se efectúa el acto compulsivo. Al poco tiempo de cometerlo, la cleptómana o el cleptómano sufren sensaciones de abatimiento y culpa que, sin embargo, son ineficaces para combatir una conducta que el propio sujeto sabe que puede acarrearle serios problemas legales y daños sociales.
El trastorno suele aparecer en la adolescencia, posiblemente con mayor frecuencia en las mujeres, y manifestarse ya sea esporádicamente (episodios cortos con largos periodos de remisión), periódicamente (alternando periodos de robo y remisión) o convertirse en un trastorno crónico de aparición muy frecuente.
La mayoría de las personas cleptómanas roban en lugares públicos, aunque también pueden robar a familiares y amigos, por ejemplo en una fiesta. Por lo general, los productos de los robos se esconden, se regalan o incluso pueden llegar a devolverse secretamente.
No hay una cura propia de la cleptomanía, aunque se han logrado buenos resultados con la administración de fármacos antidepresivos, las más de las veces administrados para atender otros trastornos comórbidos, como ansiedad y depresión. En la mayoría de los casos clínicos, lo más efectivo suele ser la psicoterapia, dirigida específicamente a los impulsos y las conductas desplegadas.

Comentarios recientes