Las personas con este trastorno de personalidad son excesivamente emotivas y buscan constantemente atención, o más aún, buscan ser el centro de atención prácticamente en todos los contextos. Forman parte de su conducta histriónica la teatralidad o sobreactuación, el cambio rápido de sus expresiones emocionales, el afán de seducir, incluso en situaciones inapropiadas; la calidez exagerada con que tratan a personas a quienes apenas conocen, y su ser abierto, entusiasta y ligador.
Sintiéndose “el alma de las fiestas”, las personas histriónicas tratan de que las conversaciones se centren en ellas mismas, usan su apariencia física para atraer a los demás; su estilo de conversación se caracteriza por basarse en las impresiones más que tomar en cuenta los detalles; son sugestionables y creen que sus relaciones con los otros son muy estrechas, aunque no sea lo que ocurre en la realidad.
Como en otros casos, se desconocen las causas de este trastorno que se inicia en la edad adulta, pero es probable que tanto los genes como las experiencias infantiles tomen parte en su desarrollo.
La psicoterapia es lo más indicado para el tratamiento de la personalidad histriónica.

CATEDRAL DE SAN ANDRÉS, AMALFI, ITALIA
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