FLASH PSIQUIÁTRICO II

LA PSIQUIATRÍA POSITIVA La salud mental es, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”. Para el logro de ese objetivo, la aportación tradicional de la psiquiatría ha sido el diagnóstico y el tratamiento de los trastornos mentales, emocionales y de comportamiento, aunque en años recientes hay una clara tendencia a incluir en el quehacer psiquiátrico la prevención de esos trastornos, es decir, una tendencia a ampliar el campo de acción de la práctica psiquiátrica para promover la salud ─ entendida no sólo como ausencia de afecciones o enfermedades, sino como un estado completo de bienestar físico, mental y social ─  tanto entre personas que están en alto riesgo de padecer alguna enfermedad, como entre aquellas que no llegan a constituir verdaderos casos clínicos, pero pueden beneficiarse de las intervenciones del psiquiatra. En siguientes flashes trataremos las características de la parte positiva de la psiquiatría. IGLESIA UCRANIANA DE SAN JOSÉ. CHICAGO,...

TRASTORNOS DE LA MEMORIA III (última parte)

DEMENCIA VASCULAR Es un tipo de demencia que generalmente afecta a personas mayores de 65 años y que, como el Alzheimer, produce pérdida de memoria y de habilidades cognitivas. La principal causa de la enfermedad es uno o más accidentes cerebrovasculares, conocidos también como infartos, que consisten en la interrupción o bloqueo del flujo sanguíneo a cualquier parte del cerebro durante un período prolongado, produciendo daño permanente por la muerte de neuronas. Si un accidente vascular afecta una zona pequeña del cerebro es posible que no se presente ningún síntoma, es decir, que se trate de un accidente silencioso;  pero con el tiempo, en la medida en que estos se repitan y causen daño a más zonas, es posible que empiecen a surgir síntomas de demencia causada por multiinfartos. Existen también los accidentes cerebrales más grandes, que afectan la fuerza, la sensibilidad u otra función neurológica y que pueden ser la causa principal de la demencia. Son factores de riesgo de los trastornos vasculares los infartos al corazón y la diabetes y la hipertensión  arterial no controladas. Son otros tipos de demencia menos frecuentes la causada por depósitos de proteína en las células nerviosas, llamada demencia con Cuerpos de Lewy y  la demencia fronto-temporal. IGLESIA DE SANTA MARÍA DE LA ISLA, TROPEA, CALABRIA,...

TRASTORNOS DE LA MEMORIA II

TIPOS DE DEMENCIA. Enfermedad de Alzheimer. Demencia es el término que empleamos para describir los cambios que se producen en el cerebro y afectan la memoria, el pensamiento, el lenguaje y, muchas veces, también la personalidad y el comportamiento. Con excepción quizá de algunos casos de demencia producida por consumo de alcohol o de drogas, la mayoría de las veces se trata de un trastorno irreversible, poco frecuente en personas menores de 60 años. Sin ser una parte constitutiva del envejecimiento, el riesgo de padecer una demencia aumenta con la edad.  Los primeros síntomas de la enfermedad incluyen depresión, olvido de nombres y eventos recientes y ánimo decaído, aunque no basta con estar deprimido para tener Alzheimer; en todo caso, la depresión que acompaña al trastorno es un desorden mental que debe tratarse directamente. Según las estadísticas recientes, entre el  sesenta y el ochenta por ciento de los casos de demencia corresponden a la enfermedad de Alzheimer, caracterizada por causar la muerte de las células cerebrales o neuronas. Las primeras áreas que se ven afectadas por el trastorno tienen que ver con la memoria pero, en la medida en que progresa, el Alzheimer causa severos daños cognitivos que incluyen la capacidad de juicio, el habla, el movimiento y la capacidad de comer. Aunque no se conoce una cura del Alzheimer, existen algunos medicamentos y terapias que pueden hacer más lento el deterioro. Entre ellos destacan los potenciadores cognitivos que mejoran el funcionamiento mental, disminuyen la presión arterial y pueden equilibrar el estado de ánimo. Son también importantes el ejercicio físico, preferentemente una actividad aeróbica (movimientos que obligan a los...

TRASTORNOS DE LA MEMORIA I

Estos trastornos son el resultado de alguna clase de daño neurológico en las estructuras cerebrales, que impide conservar recuerdos o traerlos a la conciencia. En algunos casos se trata de enfermedades de avance progresivo, como el Alzheimer o la enfermedad de Huntington, o bien de  la afectación inmediata de la memoria a causa de un traumatismo craneal, pero independientemente de su origen, unos y otros trastornos se ven exacerbados con la edad. Nuestro cerebro alcanza su desarrollo óptimo en la segunda década de la vida y declina gradualmente en los años que siguen hasta la muerte. Alrededor de los 40, la mayoría de las personas empieza a notar cambios sutiles en la habilidad para recordar nombres o para realizar dos actividades simultáneas, todo ello debido a que la corteza cerebral empieza a encogerse, algunas células nerviosas se atrofian y otras reducen su capacidad de comunicación (reducción de sinapsis por pérdida de dendritas), además de que disminuye también el flujo sanguíneo. Generalmente, este declive se advierte en las áreas que tienen que ver con la fluencia verbal o habilidad para encontrar las palabras deseadas, las funciones ejecutivas o capacidades de planear y organizar actividades, la habilidad para guardar nuevos recuerdos a largo plazo, así como la flexibilidad para cambiar de un pensamiento a otro o de una idea a otra. El envejecimiento sigue siendo el principal factor de riesgo de los trastornos neurológicos en general, sin perjuicio de que muchos adultos mayores conserven buena parte de sus habilidades cognitivas muchos años después de iniciado el declive. En algunos casos, la conservación se debe a la biología o a la genética...

LA MEMORIA (segunda parte)

Además de la memoria a corto plazo ─pensamientos y eventos recientes que podemos recordar todavía unos pocos días después─ y la memoria a largo plazo, que se refiere a aquellos recuerdos que se almacenan por mucho tiempo e incluso de manera permanente, se ha hecho necesario distinguir otros tipos de memoria dependiendo del sistema que emplea el cerebro para almacenar recuerdos. Estos tipos son: Memoria implícita, también llamada memoria inconsciente o automática, es aquella que nos permite la ejecución de tareas sin que exista percepción consciente de cómo se amarra uno los zapatos o cómo se cierra una puerta. Cuando se hace referencia a tareas más sofisticadas, como tocar un instrumento, practicar un deporte o pilotar un avión de manera profesional, se dice que esta memoria es procedimental, es decir, que ha tenido lugar a través de un aprendizaje de ciertos procedimientos, como la repetición sistemática de la actividad hasta que se consigue que todos los sistemas neuronales involucrados en la misma trabajen de forma conjunta y automática. La memoria explícita, también llamada declarativa,  requiere de un pequeño esfuerzo de pensamiento para volver a traer la información a la mente, por ejemplo, cuando recordamos la fecha de nuestra graduación.  En este tipo de memoria intervienen otras dos, las memorias semántica y episódica. La memoria semántica incluye todo aquello que es de dominio público, como el nombre de los días de la semana, el día de la independencia, que la tierra es redonda, etc. La memoria episódica, por su parte, está relacionada con sucesos autobiográficos. Por lo general,  este tipo de recuerdos están asociados a un estado de ánimo y...