PSIQUIATRÍA DE LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA. Trastornos del Espectro Autista II

Aunque cada vez es más común el empleo del concepto Espectro Autista, tanto en la clínica como en la literatura psiquiátricas se sigue concediendo cierto valor descriptivo a las antiguas categorías que, a diferencia del DSM5, la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud continúa autorizando, sobre todo en Europa, hasta el 1 de enero de 2022, cuando tenga aplicación plena su edición más reciente (CIE11) y se hable solo del Espectro Autista. AUTISMO INFANTIL. Se trata de un trastorno caracterizado por un desarrollo alterado o anormal manifiesto antes de los tres años en las siguientes áreas: Interacción social: uso anormal de conductas no verbales, como contacto ocular, expresión facial, postura corporal y otros gestos asociados con la interacción; fracaso para interactuar con niños de la edad; ausencia de reciprocidad emocional y fracaso para compartir con otras personas disfrutes, intereses u objetos. Comunicación, ya sea por retraso o ausencia total del desarrollo del lenguaje oral, no acompañado de intentos para compensarlo; en los casos en que hay habla adecuada, alteración importante en la capacidad para iniciar o mantener una conversación con otros; utilización estereotipada y repetitiva del lenguaje; ausencia de juego realista espontáneo y variado o de juego social propio del nivel de desarrollo.  Patrones de comportamiento, intereses y actividades restringidos, estereotipados y repetitivos, como adhesión inflexible a rutinas y rituales; preocupación persistente por partes de objetos. No es necesario que estén presentes todos los síntomas, aunque muchos niños autistas sufren además fobias, alteraciones del sueño y de la alimentación  y autoagresiones. AUTISMO ATÍPICO. Es un trastorno generalizado del desarrollo que no encaja en el...

PSIQUIATRÍA DE LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA. Trastorno del espectro autista I

En 2013, al publicarse la quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) se adoptó por primera vez el concepto de trastorno del espectro autista para designar un conjunto heterogéneo de síntomas susceptibles de incluirse en dos grandes grupos: a) los déficits en la comunicación social y b) las conductas limitadas y repetitivas. Los criterios empleados en esta clasificación requirieron, a diferencia de versiones anteriores del Manual, que se dejara de considerar el poco desarrollo o el uso anormal del lenguaje como característica central del autismo, sin dejar de mencionar que los déficits en la adquisición y empleo del lenguaje pueden estar presentes en algunos individuos autistas. De hecho, tanto los padres como los médicos suelen pensar en autismo cuando un bebé entre los 12 y los 18 meses no ha desarrollado mínimamente el lenguaje y, sobre todo, si ese signo se conjuga con una demora en el desarrollo de conductas de socialización.   Entre los síntomas más frecuentes en los niños con trastorno del espectro autista están: Utilización de objetos en forma estereotipada y repetitiva (alineación de juguetes). Inflexibilidad en rutinas o patrones ritualizados (angustia excesiva ante cualquier cambio).Intereses muy restringidos e intensos (fuerte apego o preocupación por objetos inusuales).Reacción excesiva o nula a estímulos sensoriales (indiferencia al dolor o la fiebre, respuestas adversas a sonidos, texturas, olores; fascinación por luces o movimientos). Aunque en principio formen parte del mismo espectro, se alcanza mayor comprensión de la gama de síntomas revisando las versiones previas del DSM, que distinguían entre trastorno autista, síndrome de Asperger, trastorno desintegrativo infantil, síndrome de Rett y trastorno generalizado del...

PSIQUIATRÍA DE LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA. Discapacidad intelectual

Cuando el menor muestra limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual (razonamiento, aprendizaje, solución de problemas) o en las habilidades adaptativas (sociales, prácticas, conceptuales) que emergen antes de los 18 años, hablamos de discapacidad intelectual. Aunque el criterio con que tradicionalmente se diagnosticaba esta discapacidad se refería exclusivamente al cociente intelectual por debajo de la media (CI <70). Los autores del DSM-5 dejan de considerar el CI como el criterio definitorio y optan por prestar atención a los distintos síntomas que en mayor o menor grado puede presentar una persona. Un niño con discapacidad intelectual leve dará muestras que alertan a padres y maestros alrededor del segundo año de primaria, cuando aumenten sus demandas académicas y es probable que no logre avanzar más allá del sexto grado. Como adulto, sin embargo, lo más probable es que pueda vivir solo y ser mínimamente autosuficiente. La discapacidad moderada no impide que el menor adquiera el lenguaje y se comunique adecuadamente durante la infancia, pero serán los retos académicos los que hagan casi imposible un progreso después del tercer o cuarto grado. A pesar de todo, y si cuentan con apoyo adecuado, podrán desarrollar trabajos manuales bajo supervisión. Si es severa, lo más probable es que a partir de la adolescencia o la vida adulta, la persona encuentre mejores condiciones de vida en alguna casa hogar, donde podrá desarrollar algunas actividades bajo supervisión. Existe un buen número de trastornos psiquiátricos comórbidos con la discapacidad intelectual, sobre todo cuando esta es moderada o severa. Entre ellos están las conductas disruptivas, trastornos del estado de ánimo, esquizofrenia y autismo que puede incluir conductas de autoestimulación...

PSIQUIATRÍA DE LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA. Trastornos del aprendizaje

Quizá lo primero que debemos señalar es que los trastornos del aprendizaje no tienen que ver con la inteligencia. Hay muchos personajes destacados en el mundo del arte, la comunicación, los negocios y, puede ser que hasta en la ciencia, que han sufrido algún tipo de trastorno del aprendizaje como dislexia, discalculia o poco razonamiento matemático. Se trata de trastornos del neurodesarrollo, causados por cuestiones genéticas o medioambientales,  que se manifiestan sobre todo en la edad escolar, cuando se advierte en el menor algún grado de discapacidad cerebral para procesar información verbal y no verbal, que compromete sobre todo las áreas específicas relacionadas con la lectura fluida de palabras y oraciones, la gramática y la ortografía de las expresiones escritas, y el cálculo aritmético / matemático. Esto hace que a los niños afectados con alguna o varias de estas formas del trastorno les resulte casi imposible ir al parejo de sus compañeros en ciertas materias, si bien es cierto que pueden sobresalir en otras. El tratamiento más adecuado para estos trastornos es la educación especial dentro del salón de clases, las terapias específicas de habla y lenguaje, las tutorías para fortalecer lo visto en clase y desarrollar estrategias de aprendizaje. La falta de rendimiento académico en materias tan básicas como lectura, lenguaje y matemáticas, unida a la incomprensión familiar y docente, es la causa principal de que el trastorno original se complique, y el niño o niña tenga que sufrir además baja autoestima, depresión, ansiedad, frustración constante y otros trastornos que requerirán la consulta al psiquiatra o al psicólogo, quien le ayudará a superar los trastornos del estado de...

PSIQUIATRÍA DE LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA. Trastornos del neurodesarrollo

Los trastornos del neurodesarrollo que generalmente requieren de la consulta psiquiátrica son el déficit de atención, los trastornos del aprendizaje y de la conducta; la discapacidad intelectual y los incluidos dentro el espectro autista, asociados todos ellos con el sistema neurológico y el cerebro. Más raramente acuden a la consulta los casos de parálisis cerebral y los que se refieren a discapacidades visuales o auditivas, salvo que en ellos se presenten también trastornos emocionales, como ansiedad y depresión. Es frecuente que las niñas y niños que padecen alguno de estos trastornos presenten entre sus síntomas problemas con el habla y el lenguaje, la motricidad, la conducta, la memoria o alguna otra función neurológica. Aunque algunas discapacidades pueden ser permanentes, muchas veces evolucionan favorablemente con el crecimiento del paciente. 1. Trastorno por déficit de atención / hiperactividad Sobre este trastorno hemos publicado diversos textos que pueden consultarse en el Blog de www.drmassa.com.mx., pero vale la pena insistir en que se trata de un problema que dificulta las relaciones de la niña o el niño con sus padres y compañeros, que afecta seriamente el desempeño académico y que reduce sensiblemente los logros vocacionales, puesto que generalmente conjuga la inatención propiamente dicha con hiperactividad y/o impulsividad. Para el TDAH, se considera de primera línea el tratamiento farmacológico (estimulantes del sistema nervioso), que ha mostrado gran eficacia y efectos secundarios leves y generalmente tolerados. Idealmente debe complementarse con psicoterapia o neurofeedback. ANDREA SALTINI. Palillo de...