TRASTORNOS DE LA MEMORIA II

TIPOS DE DEMENCIA. Enfermedad de Alzheimer. Demencia es el término que empleamos para describir los cambios que se producen en el cerebro y afectan la memoria, el pensamiento, el lenguaje y, muchas veces, también la personalidad y el comportamiento. Con excepción quizá de algunos casos de demencia producida por consumo de alcohol o de drogas, la mayoría de las veces se trata de un trastorno irreversible, poco frecuente en personas menores de 60 años. Sin ser una parte constitutiva del envejecimiento, el riesgo de padecer una demencia aumenta con la edad.  Los primeros síntomas de la enfermedad incluyen depresión, olvido de nombres y eventos recientes y ánimo decaído, aunque no basta con estar deprimido para tener Alzheimer; en todo caso, la depresión que acompaña al trastorno es un desorden mental que debe tratarse directamente. Según las estadísticas recientes, entre el  sesenta y el ochenta por ciento de los casos de demencia corresponden a la enfermedad de Alzheimer, caracterizada por causar la muerte de las células cerebrales o neuronas. Las primeras áreas que se ven afectadas por el trastorno tienen que ver con la memoria pero, en la medida en que progresa, el Alzheimer causa severos daños cognitivos que incluyen la capacidad de juicio, el habla, el movimiento y la capacidad de comer. Aunque no se conoce una cura del Alzheimer, existen algunos medicamentos y terapias que pueden hacer más lento el deterioro. Entre ellos destacan los potenciadores cognitivos que mejoran el funcionamiento mental, disminuyen la presión arterial y pueden equilibrar el estado de ánimo. Son también importantes el ejercicio físico, preferentemente una actividad aeróbica (movimientos que obligan a los...

TRASTORNOS DE LA MEMORIA I

Estos trastornos son el resultado de alguna clase de daño neurológico en las estructuras cerebrales, que impide conservar recuerdos o traerlos a la conciencia. En algunos casos se trata de enfermedades de avance progresivo, como el Alzheimer o la enfermedad de Huntington, o bien de  la afectación inmediata de la memoria a causa de un traumatismo craneal, pero independientemente de su origen, unos y otros trastornos se ven exacerbados con la edad. Nuestro cerebro alcanza su desarrollo óptimo en la segunda década de la vida y declina gradualmente en los años que siguen hasta la muerte. Alrededor de los 40, la mayoría de las personas empieza a notar cambios sutiles en la habilidad para recordar nombres o para realizar dos actividades simultáneas, todo ello debido a que la corteza cerebral empieza a encogerse, algunas células nerviosas se atrofian y otras reducen su capacidad de comunicación (reducción de sinapsis por pérdida de dendritas), además de que disminuye también el flujo sanguíneo. Generalmente, este declive se advierte en las áreas que tienen que ver con la fluencia verbal o habilidad para encontrar las palabras deseadas, las funciones ejecutivas o capacidades de planear y organizar actividades, la habilidad para guardar nuevos recuerdos a largo plazo, así como la flexibilidad para cambiar de un pensamiento a otro o de una idea a otra. El envejecimiento sigue siendo el principal factor de riesgo de los trastornos neurológicos en general, sin perjuicio de que muchos adultos mayores conserven buena parte de sus habilidades cognitivas muchos años después de iniciado el declive. En algunos casos, la conservación se debe a la biología o a la genética...

LA MEMORIA (segunda parte)

Además de la memoria a corto plazo ─pensamientos y eventos recientes que podemos recordar todavía unos pocos días después─ y la memoria a largo plazo, que se refiere a aquellos recuerdos que se almacenan por mucho tiempo e incluso de manera permanente, se ha hecho necesario distinguir otros tipos de memoria dependiendo del sistema que emplea el cerebro para almacenar recuerdos. Estos tipos son: Memoria implícita, también llamada memoria inconsciente o automática, es aquella que nos permite la ejecución de tareas sin que exista percepción consciente de cómo se amarra uno los zapatos o cómo se cierra una puerta. Cuando se hace referencia a tareas más sofisticadas, como tocar un instrumento, practicar un deporte o pilotar un avión de manera profesional, se dice que esta memoria es procedimental, es decir, que ha tenido lugar a través de un aprendizaje de ciertos procedimientos, como la repetición sistemática de la actividad hasta que se consigue que todos los sistemas neuronales involucrados en la misma trabajen de forma conjunta y automática. La memoria explícita, también llamada declarativa,  requiere de un pequeño esfuerzo de pensamiento para volver a traer la información a la mente, por ejemplo, cuando recordamos la fecha de nuestra graduación.  En este tipo de memoria intervienen otras dos, las memorias semántica y episódica. La memoria semántica incluye todo aquello que es de dominio público, como el nombre de los días de la semana, el día de la independencia, que la tierra es redonda, etc. La memoria episódica, por su parte, está relacionada con sucesos autobiográficos. Por lo general,  este tipo de recuerdos están asociados a un estado de ánimo y...

LA MEMORIA (primera parte)

La capacidad humana de recordar eventos, hechos y procesos depende por entero de la memoria, cuya función esencial consiste en codificar, almacenar, retener y posteriormente enviar nuevamente a la conciencia información y experiencias pasadas. La memoria suele definirse como “el proceso de retener información a lo largo del tiempo”, o bien, como la “habilidad de utilizar experiencias pasadas para determinar nuestras acciones futuras”. Cualquiera de las dos definiciones nos sirve para introducirnos en los temas que tienen que ver con esta función esencial para nuestra vida cotidiana, para actuar en el presente y para movernos hacia futuras acciones y decisiones. El proceso de recordar y almacenar recuerdos se inicia en el momento del nacimiento y se repite continuamente a lo largo de la vida de una persona sana. Para que un hecho cualquiera se convierta en recuerdo tiene que ser captado por uno o más de nuestros sentidos, es decir, tiene que ser una sensación, simple o compleja, que se guarda en la memoria a corto plazo, es decir, que se almacena pero se mantiene disponible por un período corto de tiempo. La repetición de este hecho permitirá la formación de la memoria de trabajo, por ejemplo, la que nos permite realizar actos prácticamente sin pensar, como abrochar un botón, ponernos los zapatos, etc. Dependiendo de su importancia, algunos recuerdos se almacenan en forma permanente, es decir, de la memoria a corto plazo pasan a la memoria a largo plazo. Ese tránsito puede producirse por medio de la repetición consciente, como la que se realiza al estudiar un texto para un examen, al ensayar con un instrumento para dar...

TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA (tercera y última)

BULIMIA NERVIOSA La bulimia nerviosa comparte muchas características clínicas y epidemiológicas con la anorexia nerviosa, pues ambos trastornos tienen como meta la delgadez. Pero en el caso de la bulimia, la restricción alimentaria se ve interrumpida por episodios de ingesta voraz o atracón alimentario, con sensación da falta de control, seguidos por conductas purgativas compensatorias para evitar el aumento de peso, como son la autoinducción del vómito, el abuso de laxantes y/o  diuréticos, el ayuno y el exceso de ejercicio físico. La mayoría de las pacientes entran en un círculo dieta-atracón-maniobra compensatoria, en ese orden cronológico, y las circunstancias desencadenantes del atracón suelen ser darle una tregua a la angustia que produce el hambre cuando se está a dieta o hallarse rodeada de alimentos “prohibidos”. La pérdida de control sobre la ingesta es vivida por la paciente de forma muy negativa y contribuye al desarrollo de baja autoestima y de aislamiento social. El episodio bulímico suele tener lugar en secreto y por lo tanto el cuadro clínico puede haber estado presente durante años sin que la familia lo haya podido detectar. La falta de control de impulsos que es característica de la bulimia nerviosa hace que en muchos casos este trastorno alimenticio no sea sino un complejo sintomático propio de un trastorno de personalidad límite, asociado con otros trastornos de impulsividad como dependencia del alcohol y las drogas, robo compulsivo, promiscuidad sexual, inestabilidad emocional, autolesiones e intentos suicidas. Como trastorno en sí misma o como síntoma de algo más grave, la bulimia nerviosa presenta complicaciones médicas metabólicas, renales, cardiovasculares, dentales, gastrointestinales  y muscoesqueléticas. En los casos de bulimia nerviosa...

FLASH PSIQUIÁTRICO: MEDICINA MENTE-CUERPO

Creo que es bien sabido que algunas actividades como el yoga, el tai chi o el chi kung resultan ideales para la salud física y emocional, aunque es cierto que, con razón o sin ella, muchas veces no encontramos el tiempo para practicarlas. Les comparto aquí algunas formas rápidas para tranquilizar y fortalecer la mente, el cuerpo y el espíritu, que no requieren de mayor cantidad de tiempo: Para despertar la mente y el cuerpo en esos momentos en que nos sentirnos con dificultad para concentrarnos, lentos o inatentos, resultan muy efectivos unos minutos de sacudidas y golpes vigorosos, especialmente con música rítmica animada. El estrés agudo y las sensaciones asociadas como preocupación, frustración, ira y rumiación u obsesividad, se ven francamente reducidos mediante la llamada “respiración por coherencia cardíaca”, que no es otra que la respiración nasal lenta y rítmica (de cuatro a seis respiraciones por minuto), que se realiza con los ojos cerrados, dando la misma duración a la inhalación que a la exhalación. Practicar esta respiración durante veinte minutos cinco días a la semana equilibra y fortalece el sistema de respuesta al estrés, reduce la presión arterial, alivia la ansiedad y puede reducir la inflamación. MEZQUITA DEL SHAH....