PSIQUIATRÍA Y DOLOR III

Neuropatía El dolor neuropático tiene su origen en una lesión o disfunción del sistema nervioso, ya sea central o periférico, y las neuropatías que se presentan con mayor frecuencia son dolor por desaferenciación (interrupción de los impulsos aferentes), la neuropatía diabética, la neuralgia del trigémino, la neuralgia postherpética y el síndrome de dolor regional complejo. Las personas que sufren alguna forma de neuropatía describen sus sensaciones como un dolor punzante, un escozor o ardor, o un hormigueo que generalmente se distribuye a lo largo de dermatomas (áreas de piel inervadas por un solo nervio raquídeo y su ganglio espinal). Otras sensaciones pueden ser la hiperestesia (respuesta exagerada de dolor al calor o la presión), hiperalgesia (respuesta exagerada a estímulos dolorosos), alodinia (respuesta de dolor a estímulos que por sí mismos no causan dolor, como la luz o el aire frío). Los síntomas son duraderos aunque se resuelva la causa primaria porque, una vez sensibilizado, el Sistema Nervioso Central se remodela. Como en otros casos de dolor, la neuropatía se ve complicada por condiciones comórbidas como los trastornos de sueño, la depresión y la ansiedad. Por una parte, los trastornos del sueño y del estado de ánimo exacerban el dolor neuropático, y éste exacerba esas condiciones. De esa interrelación resulta que los antidepresivos y los anticonvulsivos que mejoran el sueño y reducen la ansiedad y la depresión pueden además reducir el dolor y ser una alternativa viable para el tratamiento de las neuropatías, sin el riesgo de que se presenten efectos secundarios por la combinación de distintos tratamientos. MONASTERIO TIBETANO. SHANGRI LA, YUNNAN,...

PSIQUIATRÍA Y DOLOR II

Fibromialgia El médico reumatólogo, especialista indicado para el tratamiento de la fibromialgia, es plenamente consciente de la necesidad de contar con la colaboración de un psiquiatra en los múltiples casos en que ese trastorno caracterizado por dolor muscoesquelético generalizado y de larga duración se ve acompañado de fatiga, problemas de sueño, déficits de memoria  y trastornos del estado de ánimo. Más aún, a partir de los buenos resultados que obtienen los pacientes tratados con antidepresivos inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina o con fármacos anticonvulsivos, algunas investigaciones actuales consideran posible que la fibromialgia sea en realidad un desorden en la forma (ampliada) en que el cerebro procesa las señales de dolor, es decir, una mayor percepción del dolor por un incremento en los niveles de algunos neurotransmisores, y por ello se piense que el psiquiatra puede ser el médico indicado para iniciar el tratamiento de esos pacientes. El tratamiento adecuado para la fibromialgia debe combinar además de analgésicos y los antidepresivos o anticonvulsivos que señalábamos algunos otros que se ha probado que ayudan a reducir el efecto del dolor en el cuerpo y en la vida, tales como la fisioterapia, la psicoterapia,  la terapia ocupacional y algunas otras técnicas alternativas, como acupuntura, yoga, masoterapia y tai chi. TEMPLO BAHAI, KAMPALA,...

PSIQUIATRÍA Y DOLOR I

¿Es posible que algo que todos hemos experimentado en mayor o menor grado, como el dolor fisiológico, sea también un tema de la psiquiatría? Pues sí, lo es, sobre todo en el caso del dolor crónico, la neuropatía, el dolor continuo, el dolor psicogénico y algunos otros. La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor lo ha definido como “una sensación displacentera y una experiencia emocional asociadas con un daño tisular presente o potencial, o bien, descritas en términos de tal daño”. Así pues, con esta definición se reconoce al dolor no sólo como un sistema de alarma con respecto a la presencia de un daño corporal en curso, sino también como algo que suscita una respuesta emocional o una interpretación del mismo por parte de quien lo sufre. En tanto que sensación y experiencia personal, el dolor es siempre subjetivo. Cada individuo ha aprendido el uso del término mediante experiencias de daño o lesión desde los primero años de vida. Dolor crónico A diferencia del dolor agudo, que se resuelve en cuestión de horas o días y está generalmente asociado con una lesión o una enfermedad. El dolor crónico (de cabeza o de espalda, pélvico, por artritis o fibromialgia, etc.) es aquel que persiste más allá del tiempo normal de curación o que dura más de seis meses. Es muy posible que su origen sea neurológico, pero también puede ser causado por una herida o infección anterior o por una enfermedad, aunque en ocasiones no se conoce su causa. Con gran frecuencia, el paciente  define vagamente o no puede definir ni la duración ni la localización precisa del...

PSIQUIATRÍA Y ENFERMEDAD DE PARKINSON

La enfermedad de Parkinson ha sido vista tradicionalmente como un trastorno neurodegenerativo progresivo e irreversible que ocurre cuando la insuficiente producción y transmisión neuronal de dopamina afecta ciertas partes del tallo cerebral, en particular el grupo de células conocido como sustancia negra, encargadas del movimiento, el control muscular y el equilibrio. Desde el punto de vista clínico, el mal de Parkinson se caracteriza por temblor en reposo, rigidez, bradicinesia o lentitud del movimiento e inestabilidad postural. Aunque la definición de la enfermedad se basa en los problemas motrices, se asocian con la enfermedad graves fallas autonómicas gastrointestinales, cardiovasculares, urinarias, de termorregulación y de disfunción sexual, así como muchas otras que, según las que se presenten,  reducen en mayor o menor grado la calidad y expectativas de vida, estas últimas estrictamente psiquiátricas: depresión, ansiedad, deterioro cognitivo, insomnio/hipersomnia/parasomnia, demencia, apatía, anhedonia, comportamientos compulsivos, psicosis y suicidio o comportamientos suicidas. En algunos casos, las manifestaciones psiquiátricas son efecto de los medicamentos empleados para controlar los síntomas motrices, pero en muchos otros parecen ser parte del proceso degenerativo, al grado que empieza a sugerirse considerar la enfermedad como un trastorno neuropsiquiátrico que requiere todavía de mucha investigación. IGLESIA ORTODOXA DE PANAGIA KAPNIKAREA, ATENAS,...

PSIQUIATRÍA Y EPILEPSIA

En el siglo IV antes de Cristo, Hipócrates hablaba ya de una relación entre la epilepsia y los problemas emocionales. En una de sus famosas citas, decía que “los melancólicos por lo general se vuelven epilépticos, mientras que los epilépticos se enferman de melancolía”, y lo cierto es que la comorbilidad entre trastornos del estado de ánimo y epilepsia es un factor muy importante para el diagnóstico y el pronóstico de la enfermedad neurológica, ya se trate de una epilepsia convulsiva o no-convulsiva. La ansiedad es el trastorno del estado de ánimo que con más frecuencia concurre con la epilepsia, con una prevalencia que puede alcanzar el 50% de los casos, y las razones para ello rebasan lo puramente biológico, para involucrar también las discriminaciones y estigmas que pueden sufrir los pacientes epilépticos, causantes, entre otras, de baja autoestima, inseguridades sociales, desmoralización –entendida ésta como el dolor causado por una enfermedad incurable o discapacitante. También son frecuentes los trastornos depresivos entre las personas que padecen epilepsia, asociada con los factores sociales ya señalados, pero sobre todo por efecto secundario de algunos medicamentos para controlar los ataques, en especial los barbitúricos. En algunos casos, la mejoría de la depresión se obtiene al ajustar la dosis de los anticonvulsionantes y adicionar al tratamiento un antidepresivo. Con menos frecuencia, la epilepsia puede verse acompañada de psicosis postictal, es decir, de cuadros psicóticos que se inician poco después de una crisis convulsiva. Estos cuadros son factores de riesgo para el desarrollo de una psicosis crónica y afectan sobre todo a los pacientes con epilepsia del lóbulo temporal. Otros trastornos psiquiátricos, aunque de menor...

FLASH PSIQUIÁTRICO II

LA PSIQUIATRÍA POSITIVA La salud mental es, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”. Para el logro de ese objetivo, la aportación tradicional de la psiquiatría ha sido el diagnóstico y el tratamiento de los trastornos mentales, emocionales y de comportamiento, aunque en años recientes hay una clara tendencia a incluir en el quehacer psiquiátrico la prevención de esos trastornos, es decir, una tendencia a ampliar el campo de acción de la práctica psiquiátrica para promover la salud ─ entendida no sólo como ausencia de afecciones o enfermedades, sino como un estado completo de bienestar físico, mental y social ─  tanto entre personas que están en alto riesgo de padecer alguna enfermedad, como entre aquellas que no llegan a constituir verdaderos casos clínicos, pero pueden beneficiarse de las intervenciones del psiquiatra. En siguientes flashes trataremos las características de la parte positiva de la psiquiatría. IGLESIA UCRANIANA DE SAN JOSÉ. CHICAGO,...